miércoles, 4 de mayo de 2011

Mes de María, mes del rosario


Hoy he salido pronto del trabajo, y he pasado por el cole a saludar un ratito antes de ir a la compra. Estaba en el oratorio, a lo mío, cuando han entrado dos chavales de unos 11 o 12 años.
Se han arrodillado, cada uno ha seguido con sus cosas, y al cabo de unos minutos uno de ellos me llama:
-Señora (aaaarggggggg; señoraaaa, me ha llamao señora, yo le mato a éste...), vamos a rezar el rosario, ¿le molesta?
Hay que puntualizar que el oratorio es de grande como la palma de mi mano, y que, sin exagerar, no caben más de 20 personas. Así que por bajito que quisieran rezar, pues se oye.
Les he dicho que no, claro. Es más, me he unido a la segunda avemaría. Me miraban despistojaos, sobre todo el que dirigía, que cada minuto se volvía a mirarme. No sé si se esperaría que rezase en lenguas muertas, que me los comiera o qué... Se lo hubiera merecido por llamarme señora.
Me he ido al Mercadona tan feliz. Hay chavalines que rezan el rosario de rodillas.

2 comentarios:

  1. A mi me cambia la cara cuando me llaman señora¡
    Y eso que ya tengo edad para empezar a acostumbrarme¡

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  2. Yo al primer chaval que me dijo eso de señora, tiene hora?, no se la quise decir. Y eso que ya tengo yo también mis añitos, que en este barrio ya no cumplimos los 40 ;-); que somos unas chiquillas, vamos

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